Los beneficios cosméticos y medicinales del Aloe vera han sido reconocidos desde los inicios de la historia de la humanidad. Hay evidencia que, en el antiguo Egipto, esta planta ya gozaba de gran popularidad al ser usada por Cleopatra en sus rituales de belleza, y por los sacerdotes en el ritual de embalsamiento de los cuerpos de los faraones, razón por la cuál era llamada la “planta de la inmortalidad”.
Los griegos, no quedándose atrás, documentaron el uso y la importancia del Aloe. Dioscórides, médico y botánico griego, escribe en su herbario varios usos del Aloe para el cuidado del ser humano. La historia narra que Alejandro Magno fue uno de los primeros en beneficiarse de las propiedades del Aloe vera: conquistó la isla Socotra, al sur de Arabia, porque allí se encontraban grandes cantidades de Sábila. Él usaba esta planta para la curación de heridas y enfermedades de sus soldados durante las interminables conquistas, disponiéndolas en los carruajes de guerra para así tenerlas siempre a la mano.
Otra cultura que exploró los beneficios de esta planta fueron los árabes, quienes, presando las pencas y secándolas al sol, obtenían un polvo usado como laxante o para el tratamiento de heridas externas. Fueron ellos quienes introdujeron la planta a Europa. Finalmente, los españoles, y en especial los religiosos jesuitas, transportaron por vía marítima plantas de Aloe hasta América.
Con el avance de la ciencia y el estudio de la medicina se fue dejando de usar el Aloe vera, quedando relegado casi exclusivamente a un uso casero. Es solo hasta el final de la Segunda Guerra Mundial cuando se redescubre su poder terapéutico, al comprobar que los sobrevivientes a los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki tratados con Aloe vera se curaban más rápido y con mejores resultados que aquellos tratados con los métodos convencionales.
Hoy en día ya no existen vacilaciones frente al tema, sabemos con mayor precisión todas sus propiedades, resaltando el contenido de más de 200 sustancias activas, entre ellas numerosas vitaminas, minerales, aceites etéreos y polisacáridos.
Colombia posee un particular e interesante pronóstico con un potencial comprobado en producción agrícola y sólo está utilizando el 2% del total de sus terrenos adecuados disponibles, a pesar del ambiente tropical que beneficia las actividades agrícolas, permitiendo que las especies puedan tener rendimientos superiores. Adicionalmente, la ubicación geoestratégica del país, con acceso directo a ambos Océanos, el Atlántico y el Pacifico, beneficia los costos de transporte para la apertura de sus productos al mundo. Por estas razones el Grupo Gaitán Cuevas ha decidido enfocarse en la sábila; hemos aprendido a conocer y trabajar sus propiedades y con esto hemos incrementando sus beneficios al usar métodos orgánicos en su cultivo, apuntando a optimizar su uso en los campos de la farmacéutica, cosmetología, alimentación y autocuidado

